08:00 · La agenda ya está armada.
Los tutores confirmaron anoche desde la app. Solo queda atender.
Agenda, historia clínica, stock y caja. Se hablan entre sí.
Sin tarjetaSin instalaciónEspañol
Lo que sigue son capturas de Omnia, no maquetas. Elige quién la mira y en qué tema.
La agenda del día, la ficha de cada mascota y la consulta con dictado. Lo que el veterinario necesita cuando está de pie, con el animal en la camilla.
Omnia no aparece. Aparece la veterinaria, con su nombre y su teléfono. Dos pantallas públicas, sin instalar nada.
Omnia no salió de una oficina de software. Cada pantalla pasó por el consultorio de Bernardo antes de llegar a una clínica.
Los tutores confirmaron anoche desde la app. Solo queda atender.
El veterinario dicta mientras examina. La ficha queda completa y a un toque.
Los recordatorios salen solos. La clínica ya cerró.
La vacuna, la jeringa, el antiparasitario. Lo que se usa en la consulta entra al ticket solo. El margen se ve antes de cobrar, no a fin de mes.
Omnia no compite por ser barata. Devuelve más de lo que cuesta.
Profesionales, consultorios y equipos en una vista. Los turnos no se pisan. Multi-recurso, multi-sede.
Se dicta y queda escrita. Por paciente, por especie, por tutor. La ficha completa a un toque.
Recordatorios y avisos salen por el número de la clínica. Adentro del plan, no aparte.
Se descuenta al usarse. Avisa antes de que falten vacunas. SKU, lector de códigos, proveedores.
Los clientes ven su clínica en el teléfono: carnet de vacunas, turnos, historial, confirmaciones. Instalable, sin tiendas.
Teletriage con tutores. Teleinterconsulta con especialistas por videollamada. Sin salir de Omnia.
Los dos planes traen todo. Lo único que cambia es la cantidad de mascotas activas y la cuota de dictado.
por clínica · impuestos incluidos
por clínica · impuestos incluidos
30 días completos · sin tarjeta · se cancela cuando se quiera
Un veterinario solo, o dos, o cinco salas. Se empieza con agenda, fichas y cobros. Lo demás está cuando haga falta.
No. Funciona en el navegador y en el teléfono que ya se usa. El lector de códigos es opcional.
Son de la clínica. Se exportan historias, clientes y stock en cualquier momento. Nadie queda de rehén.
Decide la clínica. No se pide tarjeta para empezar, así que no hay cobro sorpresa.